EL AMOR ES UNA CUMBRE




Mario Benedetti
Fotografía: Mario Giacomelli
PACIENCIA



Sólo con una ardiente paciencia
conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz,
justicia y dignidad a todos los hombres.
Así la poesía no habrá cantado en vano.
Pablo Neruda
Fotografía: Mario Giacomelli

AMOR POR SMS

acordei tarde
quando a chuva caminhava no céu

hoje é um dia frio de primavera
estou com vontade de viajar dentro de mim
envio amor voador para ti




Fotografía: Mario Giacomelli



REALIDAD



Nosotros vemos las cosas,
no como son,
sino como somos.
HM Tomlinson

Fotografía: Eliot Erwitt
CRUDO INVIERNO


como un árbol
sin pájaros en las ramas
con la sangre
adormecida por el frío
y el brillo del cielo
resbalándome desnudo
oteo los periplos de las nubes
y creo reconocer en sus engaños
señales con olor
a primaveras
Fotografía: Stanko Abadzic
MENSAJE EN BOTELLA PARA UN MARINERO





Senta-te ao meu lado. Ouves? Navego, com a voz,
as tuas veias. Percorro o teu corpo por dentro:
a alma, as ravinas dos sentidos. Chego-te ao coração.
Sempre te conheci aí. Há quantos anos?
Acabavas de aparecer. Eu não tinha uma história
para contar, nem sequer uma conta no banco
– vivia em absoluta conformidade com os frutos.
O meu tesouro era o mar, as gaivotas crepusculares
sobrevoando as areias inóspitas da minha juventude.
África não era ainda uma fotografia na estante
sob o rugoso pó da memória,
nem os meus pés de caminhante este incontrolável afluente
de águas. Quando apareceste, chovia no horizonte
das minhas palavras, pequenas e indefesas raízes
de palmeira que escondia entre os lábios
como asas doentes.
Havia uma revolução nas metáforas e nas ruas,
um presídio no diálogo político onde tombavam
de espanto as mais vulneráveis moscas da retórica.
Maquinações inflamadas transformavam, com o deleite
impune dos seus gatilhos, a rotina em caixões
sob a venerável benção internacional,
enquanto a ansiedade dos meus dedos se perfilava
ante a cor transcendente dos teus cabelos revoltos.
O peso dessa chama, isto é, a transformação
e o incêndio do amor agitavam-se na penumbra
e na fragilidade das nossas vidas.
A incerteza era uma silhueta nas ravinas.
Ficastes sentada no muro caiado
do tempo a desfiar as últimas sombras,
enquanto eu, sob o guarda-chuva de cintilações
destes anos em que o corpo se encosta ao outono,
recolho as últimas sílabas.
Maduras como maçãs,
caem desamparadas sobre o inalterável mármore
do poema.

Eduardo Bettencourt Pinto




Fotografía: Stanko Abadzic
PIEL ADOQUINADA


la ciudad nueva abre sus pliegues ante la lluvia
rasgando el asfalto y sus múltiples estratos
de ciudades imaginarias
de su vientre adormecido
las esencias de la tierra
huelen a tí desnudo
huelen a tí oscuro
huelen a tus manos
entretejiendo huellas
sobre mi piel adoquinada
en la memoria de los líquenes
cuando la humedad viajaba por dentro
y todo el calor la fecundaba


Fotografía: Willy Ronis
EL CAMINO DEL CORAZÓN



Necesitamos un camino, no para ir de aquí a allá,
sino para ir de aquí a aquí.

Jakusho Kwong


Fotografía: Frederic Bourret
UNA CASA HABITADA POR EL CIELO



Nidos hechos de saliva y de pequeñas hebras vegetales
aureolan las ventanas de mi casa en Tánger,
dónde los vencejos se refugian en el interludio de su danza con el viento.
Mi casa, ya no es una casa asentada sobre los
cimientos estáticos de lo humano,
es una prolongación del cielo,
acariciada por las plumas de estos Señores del abismo.

He podido conocer algo más de estas aves,
ya que nuestra convivencia confluye entre paredes y brisas,
y en esa intersección se despierta la curiosidad por conocer al otro,
ese que nos acompaña día a día,
independientemente de la familia animal a la que pertenezca.



Son aves especialmente adaptadas para el vuelo y se les considera los verdaderos habitantes del cielo, sus alas son largas y estilizadas y los ingenieros se han inspirado en ellas para que el humano pueda imitar a los pájaros, pero si estos seres caen al suelo, es muy dificil que puedan retomar su vuelo, ya que su estructura osea esta diseñada para vivir en las alturas.

Los vencejos pasan la mayor parte de su vida en el aire; comen, duermen y copulan volando. Únicamente se posan para poner los huevos, incubarlos y criar a sus polluelos. Permanecen en vuelo ininterrumpido durante nueve meses al año. Las crías abandonan el nido por la mañana volando súbitamente, sin necesidad de aprendizaje previo, y no retornan a el jamás. De noche, estas aves se elevan hasta los 2.000 m de altura y allí duermen, volando. Durante su sueño el aleteo se reduce de los habituales 10 movimientos por segundo a tan sólo 7. Debido a sus extraños hábitos aéreos aún se desconocen muchísimas cosas de la vida de estas aves.

Es un ave migratoria que a mediados de verano aparece por casi toda Europa, norte de África y Asia Central mientras que en invierno se le encuentra en el sur de África. En el campo, anida gregariamente en taludes pero está especialmente adaptado a los asentamientos humanos. Forma sus nidos bajo cornisas y aleros de edificios y casas. Suele ser fiel a su lugar de anidamiento; vuelve a él y lo reconstruyen cuando hace falta.
El vencejo común se alimenta de minúsculos insectos voladores, el plancton aéreo, que atrapa con su amplio pico que mantiene constantemente abierto al volar. También recoge al vuelo los materiales con los que construye el nido. En cuanto a su reproducción, son de hábito monogámico y presentan un solo periodo de reproducción al año, en las áreas de migración estival.



Fotografía: Stanko Abadzic
CORRIENTES



El camino del Tao es el camino del arroyo, se mueve como el agua, ¿Cuál es el movimiento del agua? ¿O el de un río? El movimiento tiene unas cuantas cosas hermosas. Uno, siempre se desplaza hacia lo profundo, siempre busca el nivel inferior.
Lao Tse
Fotografía: Stanko Abadzic


UN CALOR AZUL



No me buscarías si no me hubieses encontrado

San Angustín


Fotografía: Willy Ronis, Les adieux.

CLIMAS



de este frío encadenado a mi cintura
de este último espasmo del invierno
en las horas azules
se distingue la luz tímida de los brotes
mordiendo las cortezas de los árboles
y el olor a esperma de la tierra
abriendo su espesura
la vida se prepara silenciosa
y un nuevo cuerpo viene a recibir la primavera
Fotografía: Mann Sally
ALTERIDAD



Hay una creencia popular
entre los antropólogos:
que debes sumerguirte por completo
en un mundo desconocido
para llegar a comprender
el tuyo propio.



Fotografía: Edouard Boubat
PENETRAR EL MAR



la luz oblicua
incidiendo azul en el mar
penetrando
algunas pocas moléculas de agua
y todo lo demás
la oscuridad insondable de
un corazón
PENETRAR EL MAR II


"Casi todos nosotros somos impacientes. Queremos que nuestra pregunta sea respondida de inmediato o queremos escapar inmediatamente de ella o actuar inmediatamente sobre ella. De modo que somos más bien impacientes para permanecer con ella. Esta impaciencia no nos da la profundidad que implica la comprensión del problema. Mientras que si tengo paciencia, la cual no pertenece al tiempo, no siento el deseo de terminar con el problema; vigilo, observo el problema, dejo que evolucione, que se desarrolle. Entonces, gracias a esa paciencia, empiezo a descubrir la profundidad de la respuesta."


Krishnamurti
Amor, Sexo y Castidad




Fotografía: François Dupuy
GINJINHA SEM RIVAL


licor de cerezas en los labios
es el día de los enamorados
ya no está el fadista triste desgranando luces
en aquella esquina
y la calle sigue llena de borrachos
las cerezas queman por dentro
mientras pienso que fue real
tú aparecer y bebernos juntos entonces
sobre los adoquines rotos
en vasos de plástico

AMANECER EN LA PALABRA


Tus palabras caen en el papel
como los livianos esquejes de polvo
en la habitación de los amantes asombrados
por el trasluz violento abriendo la ventana.


Fotografía: Concha Prada.
Mota de Polvo a través de una lente microscópica.





LA LUZ PRODIGIOSA


Cuando dos caminos
se cruzan sin reconocerse
y unas manos ardientes
brillan a lo lejos.




LLAMA



... que nao seja imortal posto que é chama
mas que seja infinito enquanto dure.

Vinicius de Moraes

UNA TARDE DE CANTAUTOR




A CÁNTAROS

Tú y yo, muchacha, estamos hechos de nubes
pero, ¿quién nos ata?
Dame la mano y vamos a sentarnos
bajo cualquier estatua
que es tiempo de vivir y de soñar y de creer
que tiene que llover a cántaros.

Estamos amasados con libertad, muchacha,
pero, ¿quién nos ata?
Ten tu barro dispuesto, elegido tu sitio,
preparada tu marcha.

Hay que doler de la vida, hasta creer,
que tiene que llover a cántaros.

Ellos seguirán dormidos en sus 
cuentas corrientes de seguridad.
Planearán vender la vida y la muerte y la paz.
¿Le pongo diez metros, en cómodos plazos, de felicidad?

Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian
que la siesta se acaba y que una lluvia fuerte,
sin bioencimas, claro, limpiará nuestra casa.

Hay que doler de la vida, hasta creer,
que tiene que llover a cántaros. 



Letra y Música: Pablo Guerrero



Fotografía: Frederic Bourret